LA MAESTRA. CAPÍTULO 3
La ignorancia es obscuridad, por lo regular los maestros saben encender las luces.... Ahora la maestra Angélica se encontraba acorralada, sin embargo relativamente segura, a resguardo de la puerta del baño, que era lo único que la separaba de esa turba de pequeños niños que se habían arremolinado ante aquella entrada tratando de ingresar, afortunadamente la puerta aún contaba con cerrojo y eso le daba algo de tiempo a la maestra para detenerse y pensar. Angélica no daba crédito a lo que estaba viendo, de pronto una obscuridad se había cernido ante aquella escuela abandonada, en las ruinas del inmueble se percibía ese aroma de óxido y desolación, del polvo y el abandono. Recordó que entre su ropa portaba un encendedor que le daría algo de iluminación así que no dudó en encenderlo. La mortecina luz de aquel mechero iluminó aquel sitio y le permitió al menos observar el entorno donde se encontraba, no era mejor que lo que había visto, era un sitio también h...