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LA MAESTRA. CAPÍTULO 3

La ignorancia es obscuridad, por lo regular los maestros saben encender las luces....    Ahora la maestra Angélica se encontraba acorralada, sin embargo relativamente segura, a resguardo de la puerta del baño, que era lo único que la separaba de esa turba de pequeños niños que se habían arremolinado ante aquella entrada tratando de ingresar, afortunadamente la puerta aún contaba con cerrojo y eso le daba algo de tiempo a la maestra para detenerse y pensar. Angélica no daba crédito a lo que estaba viendo, de pronto una obscuridad se había cernido ante aquella escuela abandonada, en las ruinas del inmueble se percibía ese aroma de óxido y desolación, del polvo y el abandono. Recordó que entre su ropa portaba un encendedor que le daría algo de iluminación así que no dudó en encenderlo.      La mortecina luz de aquel mechero iluminó aquel sitio y le permitió al menos observar el entorno donde se encontraba, no era mejor que lo que había visto, era un sitio también h...

LA MAESTRA. CAPÍTULO 2

Hay maestros que te inspiran otros que te llevan al vacío para que aprendas a volar con tus propias alas... y hay otros que dejan la vida en las aulas.     La maestra Angélica no lo dudó ni por un instante, uno de sus alumnos se encontraba en peligro, ella lo sabía y sabía que no había tiempo para la duda o el temor de entrar en la vieja escuela que pese a estar parcialmente derrumbada, era un gran porcentaje el que se mantenía en pie, y eso la hacía una zona potencialmente peligrosas, ya que el propio sismo de 1985 ya había debilitado sus estructuras, a llevaba cuando menos 30 años acumulando herrumbre, vejez y deterioro, lo que la hacían potencialmente peligrosa para quien se atreviera a entrar. Von la obscuridad a punto de hacerse presente le quedaban pocos minutos de visibilidad, y no había tiempo para llamar a la policía y los bomberos.      Se despojó de su abrigo y haciendo un esfuerzo casi sobrehumano retiró una de las tablas que retenían la entrada, y q...

LA MAESTRA I

   Si quieres conocer un verdadero ejemplo de tenacidad, de entrega y de construcción... acude a la escuela y mira a un maestro hacer su trabajo.  Ciudad de México, 19 de septiembre de 1985    Tristemente la escuela se venía abajo, en un mar de caos y confusión y la incertidumbre de no saber si todos los alumnos alcanzaron a salir, de no saber si todos los profesores también lo habían logrado, por un lado esos  pequeños indefensos que entre su angustia, dolor y miedo, no alcanzaban a saber lo que sucedía, por otro lado aquellos forjadores de vidas, aquellos formadores de educación no sabían si salvarse o salvar y la  tierra continuaba sacudiéndose, despertando a una nube de polvo que parecía devorarlo todo. Cuando los gritos de dolor fueron acallados se pudo observar el dolor ajeno, la tragedia y el recuento de las vidas que se perdieron....      Ciudad de México, año 2017.      La maestra Angélica llegó antes que los demá...