LA MAESTRA I
Si quieres conocer un verdadero ejemplo de tenacidad, de entrega y de construcción... acude a la escuela y mira a un maestro hacer su trabajo.
Ciudad de México, 19 de septiembre de 1985
Tristemente la escuela se venía abajo, en un mar de caos y confusión y la incertidumbre de no saber si todos los alumnos alcanzaron a salir, de no saber si todos los profesores también lo habían logrado, por un lado esos pequeños indefensos que entre su angustia, dolor y miedo, no alcanzaban a saber lo que sucedía, por otro lado aquellos forjadores de vidas, aquellos formadores de educación no sabían si salvarse o salvar y la tierra continuaba sacudiéndose, despertando a una nube de polvo que parecía devorarlo todo. Cuando los gritos de dolor fueron acallados se pudo observar el dolor ajeno, la tragedia y el recuento de las vidas que se perdieron....
Ciudad de México, año 2017.
La maestra Angélica llegó antes que los demás, como cada mañana, como cada día desde que su carrera magisterial había comenzado, una mujer fuerte, con muchos otros talentos además de ser una de las mejores maestras del colegio, calificaba algunos exámenes mientras esperaba la hora del inicio de clases, su calidez humana era tan grande que no solo sabía el nombre de todos y cada uno de sus alumnos, también se daba cuenta de cosas relevantes pero ocultas, ella podía saber con certeza si uno de sus alumnos era maltratado por sus padres, y no temía encararlos, siempre buscaba la verdad, siempre buscaba la luz.
......-Muy bien niños, vamos a sacar nuestras crayolas, quiero que dibujen un árbol de manzana... y vamos a aprender los números del uno al cien....-
Así iniciaba una de sus clases, con la promesas de aprendizaje que se vería cumplida, de repente no faltaba quien de sus compañeras acudía a su salón para solicitar su consejo....
-Hola...-
-Hola...-
-¿estás muy ocupada?....-
-Solo me quedé un rato más, por que siguen reparando mi casa, el albañil no se apura y allá no puedo concentrarme... mejor califico aquí... -
-Tú nunca te cansas por lo que veo... ¿otra vez te asignaron el jardín de niños?.... -
-No, otra vez elegí el jardín de niños, es donde empieza todo....-
En ese momento ambas profesoras miraron hacia la ventana, afuera comenzaba a obscurecer y el conserje que barría el patio, las miraba con extrañeza y con una especie de mirada de desprecio, Y tal vez era normal, aquel hombre siempre tenía un aspecto siniestro, y su complexión alta y delgada, le daba un aire un tanto aterrador, ellas lo miraron y él a ellas, la conexión visual e incómoda estaba hecha, solo se rompió cuando la maestra Angélica le hizo notar a la maestra Rosalía que era hora de ir a casa....
-Bueno, mejor ya vámonos, como que quiere llover... ¿mañana te coca llevar a tu grupo al museo...-
-No... yo hasta el lunes ¿y tú Angélica?...-
-A mi sí, de hecho mañana se van los de kínder hasta tercero de primaria...eso dijo la directora....-
-Bueno: supongo que mañana te veré hasta en la tarde, ahí viene el pesero, ¿te vas?....-
-No, yo me voy caminando, mi casa está a una cuadra de la gasolinera, en cuanto la terminen te invito un café... -
-Me parece bien... y platicamos... nos vemos...-
-Cuídate....-
La maestra Rosalía desapareció al subir al pesero, la maestra Angélica caminó por las ruinas de la escuela vieja una que se había caído en el sismo del 85 y cuyas ruinas se erguían hasta nuestro tiempo como un mudo recordatorio de lo sucedido aquella mañana. Después sus pasos se alejaron dejando un eco en la calleja vacía, mientras la tormenta terminaba de ahuyentar a las personas en la calle....
El día siguiente fue normal, más no rutinario, la maestra Angélica siempre buscaba la amanera de sacar lo mejor del momento y sobre todo de que sus pequeños alumnos lo vivieran también, así que pese a ser su tercer visita al museo de Antropología e historia, en un periodo de 8 meses, sin embargo se las arregló para que aquella visita se sintiera como la primera de ella ya que definitivamente era la primera para muchos de sus pequeños alumnos...ella tuvo la capacidad de ir más allá; de poner el conocimiento del museo en palabras que sus alumnos pudiesen entender con claridad, y demostrar que ese tipo de cultura ese tipo de aprendizaje podía ser muy ameno.... los niños simplemente estaban fascinados. Aunque el museo le auguraba también una sorpresa, ya que en una de las salas se encontró un viejo conocido, pero tan antiguo que ella solo lo recordaba como un maestro, sin saber de que materia o de que etapa de su enseñanza... pero de que era conocido era conocido.
-¿Angélica?.....¿tú?... es que esto no es posible?....¿cómo estás?....-
-Yo bien disculpe es que no recuerdo bien....-
-Ah si, a lo... mejor no me recuerdas, soy el profe Robledo..... vine de la escuela Enrique Rébsamen... ¿pero como es posible que tú....? -
Pero en la mente de la maestra todo era un recuerdo difuso, no recordaba al profesor Robledo, y eso era algo raro en ella, su mente privilegiada le hacía recordar hasta los detalles más pequeños de una amistad. Más ese contacto apenas duró unos segundos, ya que para ese momento los alumnos de ambos profesores comenzaron a inquietarse, lo que hizo que después de cruzar esas escasas palabras, tuvieron que despedirse, el maestro Robledo estrechó la mano de la maestra Angélica...
-Bueno... me dio gusto verte espero coincidamos después... estás algo fría... deberías abrigarte un poco....-
-Hace calor, la verdad tengo calor, bueno.. ya nos vamos, un placer profe Robledo....-
El resto del día transcurrió sin novedad, hasta el momento en el que los autobuses llegaban de regreso a la escuela, la maestra revisaba con la mirada, el autobús que los transportaba.
-Caray, me dieron el autobús más viejo... tengo que decirle a la directora, no se vale, esto se está cayendo a pedazos....-
esos eran los pensamientos que envolvían su mente hasta la llegada a la escuela, una vez ahí su sorpresa fue desagradable, unos de sus alumnos, de sus pequeños, había desparecido....
-Oigan ¿Dónde está Fernando?...¡Fernando!.....No es posible, y paseé lista al salir y luego al subir al autobús....¡Fernando! si es una broma ya se te pasó la mano!, sal antes de que tenga que suspenderte....-
En ese momento la maestra sintió que alguien la jalaba de la falda...
-¿que Carlita?....-
-Maestra: Fernando si llegó a la escuela... pero se metió ahí....-
En ese momento Carlita señaló hacia el montón de escombros y varillas retorcidas que integraban los restos de la vieja escuela, parecía difícil pero no imposible que alguien entrara ahí... La maestra corrió hasta el sitio... pudo ver las huellas de los zapatos ortopédicos de Fernando, se dirigían muy al interior de ese sitio... de pronto se percató de que nadie venía en su auxilio así que supo que tenía que entrar por su alumno, ella sola....
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CONTINUARÁ
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